La sociedad de la información y la aparición de las nuevas tecnologías, sin lugar a dudas son características de una sociedad más avanzada, que generalmente tienen como modelo principal lo económico, vale decir, que se centra en una gran productividad a partir de las innovaciones tecnológicas. Sin embargo, esto no se da en forma improvisada ni mucho menos casual, sino que responde a un proceso de cambio de la propia sociedad que lo hace posible.
Uno de los cambios más significativos se observa en la transformación del conocimiento en recurso crucial y fuente de innovación y acción política; la aparición de la tecnocracia como una elite dominante; el remplazo de la ética protestante del trabajo por un énfasis en el ocio y la cultura; el cambio hacia valores sociales cercanos a la individualidad y la autonomía personal; el cambio de la base económica de la sociedad apoyada en los servicios y no en los bienes producidos.
Cabe destacar que el acompañamiento de la tecnología va estrechamente ligado a lo mencionado arriba, la aparición de Internet (consiste en un grupo de ordenadores conectados entre sí mediante el uso de protocolo estándar para intercambiar información) contribuyó para facilitar este proceso. No obstante, requiere de un actuar rápido para facilitar la formación de las personas en las nuevas tecnologías y haciendo muy accesible la utilización generalizada de procedimientos comunicativos como la mencionada internet (facilitar tarifas planes de acceso).
La tecnología puede ser considerada ya como un proceso social, pues hay una total interdependencia entre los aspectos técnicos, económicos y sociales del cambio. Por una parte, las nuevas tecnologías ofrecen un considerable potencial de productividad por ser de fácil aceptación, ya que da lugar a una disminución importante de costes. Por otra, el cambio a las nuevas tecnologías supone unos ciertos requisitos educativos y da lugar a unas estrategias organizativas que requieren también entrenamiento.
A este proceso no es ajeno el propio Estado, quien es que el debe fomentar estos tipos de acciones para el cambio y el avance económico. Por ello, los laboratorios dedicados a la investigación y la universidad se encuentran en el centro del proceso y junto a la propia investigación industrial, van a la cabeza del cambio (implica inversiones millonarias).
Sin embargo, no puede negarse, que esto también trae algunas consecuencias, tales como el posible desplazamiento del hombre de su trabajo, es decir, la reducción de las plantillas de las empresas generando pérdidas de empleo a miles de personas.
En conclusión, no existe una sociedad de la información sin la tecnología. Entonces, este último debe interpretarse como una construcción social, que en gran parte contribuye a la modificación de la realidad social, razón por la cual, requiere de un seguimiento detallado de su desarrollo. En este sentido, vemos que favorece a ciertos sectores. Por un lado, introduce un gran crecimiento económico, lo cual contribuye a la creación de nuevos aparatos y, por el otro, viene acompañado de un crecimiento paralelo de la desigualdad social, que puede desencadenar en conflictos de intereses.
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